domingo, 10 de julio de 2011

El Arte que emociona


Con veinte años tendemos a creer que la vida es complicada e inexplicable. Luego, con el tiempo, uno se va dando cuenta de que es bastante más sencilla y de que el famoso eslogan publicitario lo resumía bastante bien: “nacen, crecen, se reproducen y mueren”. Sin embargo, eso no quita que haya personas a las que con 30, 40, 50 o incluso más años, les encante seguir pareciendo atormentados y perdidos.

Con el arte pasa algo parecido. Nos llenan los programas culturales y las paredes de exposiciones y retrospectivas que más que arte parecen una tomadura de pelo y ya ha habido quien ha hecho realidad la broma colgando un cuadro realizado por un mono -y esto es literal- en las paredes de un renombrado museo internacional. El “artista” tiene que ser ahora creador, vendedor, pero ante todo “showman”: excéntrico, excesivo... La normalidad queda descartada.

A romper con la estupidez, a partir la pana del hombre corriente, del Genio discreto, viene Antonio López, uno de los más grandes -si no el más- de los pintores españoles de la segunda mitad del siglo XX. Si eres de los que planea visitar Madrid en los próximos dos meses y te gusta la pintura, el Arte con mayúsculas, el que emociona, te invito a dejarte caer por el Museo Thyssen-Bornemisza y disfrutar con sus panorámicas de Madrid y las ventanas de marco verde turquesa en medio de la noche. Se trata, sin duda, del tipo de exposición que me gustaría disfrutar en el Centro de Arte de la Laboral en Gijón o que espero que traigan al Niemeyer de Avilés, dos proyectos ambos cuya rentabilidad social y cultural por el momento es muy discutible y que no han hecho más que abondar en la pantomima elitista y esnob del artista que vive al límite y más allá de toda disciplina. Ya lo ha dicho el propio López en una reciente intervención durante los Cursos de Verano de El Escorial: “a veces, el dinero público hay que gastarlo mejor”.

jueves, 30 de junio de 2011

Música en Asturias

A lo largo de los últimos años hemos podido observar como paulatinamente los espectáculos musicales han ido hacia una cartelera en la que prima la cantidad frente a la calidad. Las dos grandes ciudades asturianas Oviedo y Gijón echan el resto en sus semanas de festejos, pero apuestan por programar una gran variedad frente a traer una menor cantidad y cerrar conciertos mainstream con grandes producciones. Asegurándonos con esto que un amplio espectro de gustos queda cubierto en detrimento de traer a los nº1 mundiales, que tiene un valor añadido, el musical más el de poner en el mapa a las ciudades asturianas y atraer gente de fuera.

Desde hace años ninguno de los dos se atreve a pegar un “pelotazo”. Una herida reciente que ha quedado en el corazón de los asturianos fue la monumental pifia del Ayuntamiento de Oviedo en el 2010 al anunciar a bombo y platillo el concierto de Limp Bizkit en la plaza de la catedral durante las celebraciones de San Mateo y gratis, para unos días más tarde eliminar dicho concierto alegando que no podían asegurar la zona. Me gustaría saber quien es el incompetente que tiene la responsabilidad de programar los conciertos y si en su grandísima ignorancia siquiera sabía quienes son Limp Bizkit y qué música hacen. Pues así todo.  


lunes, 27 de junio de 2011

El patriotismo mal entendido

Según el informe anual de accidentes laborales de 2010 de la Consejería de Economía y Empleo del Principado de Asturias, el año pasado 16 personas murieron en el desempeño de su trabajo en nuestra Comunidad Autónoma. Esto es una pena y una vergüenza. Una pena porque perder vidas siempre es un drama y más cuando estás trabajando y no disfrutando de tus propios momentos. Sacrificas parte de tu vida en el trabajo, una parte muy importante, gran cantidad  de horas y una máxima que creo que muchos compartimos es que hay que “trabajar para vivir” y no “vivir para trabajar”. Cae de cajón que morir trabajando, exceptuando raras excepciones no es lo ideal. Y una vergüenza porque en el siglo XXI seguimos soportando condiciones laborales en las que ponemos en riesgo nuestra propia vida. No vamos a buscar culpables. Señalar a empresarios o a trabajadores como responsables es algo que no veo justo. Dejémoslo como un error global.

Según el informe anual sobre violencia de genero de 2010 del Ministerio de Sanidad Política Social e Igualdad, el año pasado murieron 5 mujeres asesinadas a manos de sus parejas en Asturias. En este caso diré que me provoca pena, vergüenza y asco. En estos casos además de las dos primeras sensaciones añado la de asco porque considero que el asesinato de mujeres a manos de sus parejas es una lacra que sale de los más bajos instintos del ser humano. Asco.

Y este fin de semana ha vuelto a pasar. En Afganistán dos trabajadores, dos soldados, han sido asesinados. Y uno de ellos era gijonés. Una verdadera pena. Morir asesinado desempeñando tu trabajo. Nadie debe ir a morir al trabajo.

Pero no puedo menos que recordar que el trabajo de soldado en misión, en un país que está sumido en la barbarie, lleva intrínseco un peligro. Un peligro que no tiene ni el peón que se cae de un andamio por no llevar arnés, ni el cartero al que un borracho atropella, ni la madre de 25 años a la que el hijo de puta de su marido le pega 20 puñaladas por celos. Es una pena, es una vergüenza y es asqueroso, pero de ninguna manera acepto que la muerte de un soldado en misión tenga más valor que la muerte de ninguno de los tres anteriormente mencionados.

Por eso, por la mañana cuando vi a Carmen Moriyón haciendo de mujer de Estado enfrascada en un papel que no le conocía, declarando día de luto oficial el día de hoy, realizando un minuto de silencio en la puerta del Ayuntamiento y cancelando toda la agenda oficial... pensé para mí: ¡caramba! ¡qué tremendismo! ¡qué Señora Alcaldesa tenemos! qué saber estar, qué rectitud, muy bien por ella. Se ve que para ella lo primero son los gijoneses y lo segundo Gijón. Su forma de actuar hoy me ha dejado mucho más tranquilo, porque viendo la solemnidad de sus actos y sus palabras estoy seguro de que, al igual que ha hecho hoy, cuando muera otro trabajador en el desempeño de su oficio o una mujer inocente sea asesinada a manos del hijo de puta de turno, la Señora Alcaldesa va actuar exactamente igual que hoy. No se me ocurriría pensar nunca que lo de hoy ha sido un acto populista y de patriotismo mal entendido.

La última vez


Para cada cosa hay una vez, que es la última. Esta frase, que es también el verso de una canción, me hace pensar en todas las últimas veces de las que no fuimos conscientes: la última vez que pisamos el instituto, que nos besamos con aquel novio, que vimos a un ser querido, que salimos de una habitación a la que nunca volveríamos a entrar… -¿sabíamos que realmente sería la última?-

No sé si nuestros políticos, sobre todo los que se estrenan por primera vez, han pensado algo parecido antes de dar el paso: ¿será ésta última vez que...? Carmen Moriyón, sin ir más lejos, ha firmado ya su baja voluntaria como doctora en Cabueñes para dedicarse a su nueva tarea como alcaldesa de Gijón. Cuatro años son pocos en política, pero tal vez se conviertan en demasiados a la hora de volver a ejercer una profesión tan exigente como la médica, en la cual las novedades exigen la actualización constante de los facultativos.

Tampoco sé si se lo preguntan las empresas que nos obligan a ser infieles: las compañías de telefonía y las aerolíneas, especialistas ambas en maltratar al cliente sin la más leve sombra de remordimiento. Hoy, sin ir más lejos mi persona ha sido ninguneada una vez más y hasta el extremo por Iberia. No contentos con no dar explicaciones sobre la cancelación de mi vuelo -creo que no me arriesgo si digo que en lo que llevamos de 2011 no he salido ni una vez en hora- y a pesar de las tres horas de espera sólo ha tenido a bien darme un vale de desayuno que, por supuesto, no incluía el zumo de naranja. Fue entonces cuando pensé “espero que esta vez sea sí, de verdad, la última”, y empecé a darle vueltas a la idea de este post.

domingo, 19 de junio de 2011

Yo confieso o mi participación en el 15J

Déjenme que les cuente un secreto: los “sediciosos” que han llenado hoy las calles de Madrid, de Gijón, de Barcelona... son los mismos con los que va usted al cine, de paseo por el muro, se cruza en el supermercado o incluso puede ser que alguno sea el profesor o hasta el abuelo de su hijo... A estas alturas, quizás hasta usted sea uno de ellos.

Yo confieso, lo soy. Formo parte de ese grupo heterogéneo de jóvenes, parados, jubilados, personas de mediana edad, abuelos, familias con niños y tribus urbanas que han tomado las calles para pedir un futuro mejor, pero sobre todo para cambiar el presente.

A estas alturas ninguno de los dos grandes partidos políticos han reaccionado ante los cientos de miles de indignados. Debe de ser no les importa... Hagan o no oídos sordos, estamos sólo en el inicio de un camino largo, cuyo próximo gran hito será la celebración el próximo 15 de octubre de un referéndum popular que, en cuanto a participación, aspira ser tan masivo o más que las movilizaciones ciudadanas llevadas a cabo dentro y fuera de España desde el pasado 15M.

El sondeo popular constará de cinco grandes preguntas sobre los temas que preocupan a los integrantes del movimiento: reforma electoral, lucha contra la corrupción, separación de poderes y creación de mecanismos de control ciudadano. La quinta y última -¿quieres que la economía esté al servicio de las personas y no las personas al servicio de la economía? ¿Quieres que los responsables de la crisis paguen por ella?- se incorporó tras la reunión que representantes de las acampadas de toda España mantuvieron en Madrid durante el encuentro estatal del 5 de junio.

Plantear un referéndum supone un salto cualitativo en la protesta, en tanto que permitirá conocer cuántos ciudadanos respaldan en realidad al Movimiento 15M, cuántos “sediciosos” se cruza cada mañana de camino al trabajo.

La política mal entendida.

Sigo con la sensación de que todo sigue igual. Ya hace cuatro semanas de las votaciones y desde el instante en que se han hecho públicos los resultados me encuentro con que nadie dice nada nuevo sobre lo que puede pasar a continuación. Lo único que parece interesar a los medios de comunicación es QUIÉN va a gobernar, pasando por alto lo que considero más importante, QUÉ van a hacer si gobiernan.

Una pelea de gallos, donde increíblemente lo que prima es saber quién ostentará el poder, aunque sea limitado y en minoría, dejando de lado si el programa que presenta es compatible con alguno de los demás partidos a la hora de formar una coalición. Los portavoces del Foro por Asturias en Gijón, afirmaban en rueda de prensa un pacto sin limitaciones con el PP “para romper con los 31 años de gobierno socialista”. Señores aquí lo que importa es que Gijón tenga un plan de gobierno útil, no el hecho de que se rompa un gobierno socialista. Hay que trabajar para los gijoneses y dejar de lado sus rencillas y venganzas personales.  

Ahora en Gijón tenemos un gobierno de “centro derecha”, etiqueta que tiene sentido cuando están claramente delimitados los extremos a partir de los cuales se hace política. Partiendo de esto diríamos que en Gijón IU podría ser la izquierda y Foro y PP la derecha. No entiendo entonces donde queda la etiqueta de centro que se colocan. Centro quizás sea el PSOE.
Si nos detenemos a analizar por qué se autodenominan de centro derecha llegamos a dos posibles explicaciones. Una, que sigan teniendo miedo a denominarse simple y llanamente “de derechas” porque esto nos acerca fantasmas casi olvidados de la época de la Transición y les haría perder votantes y otra que realmente no sepan distinguir sus ideales políticos por mera ignorancia. Ninguna de estas dos explicaciones es buena, una por mentirosos y otra por incompetentes.

lunes, 6 de junio de 2011

Tengo un amigo concejal (I)

Las elecciones municipales de mi ayuntamiento este año han sido diferentes antes y después.
Antes porque tanto por un lado como por otro, izquierda y derecha, ha habido un movimiento disgregador y las direcciones de los tres partidos mayoritarios no han sabido conservar la unidad.
En Asturias, como nunca hasta el momento, me he encontrado un panorama abierto, un baile de gente en busca de un partido que les representara. Movimientos de un lado al otro del espectro político que nos han aportado situaciones extrañas, pero que a mí me han gustado.
Veo con buenos ojos a la gente capaz de cambiar de ideas y no por moda, si no por una reflexión profunda, por un análisis de la situación actual. Está bien eso. Ayer eramos ricos, hoy no. Ayer eramos empresarios, hoy trabajadores. Ayer eramos liberados sindicales, hoy emprendedores. Cambios, muchos cambios.
Así, la vida política que llevaba años sin variar ni darnos ningún sobresalto después de las votaciones nos presenta una situación nunca vista. Y en lo que a mi respecta apasionante. Tengo un amigo concejal. No es político y lo que es aún más sorprendente es que si hace tres meses le dicen que va a tener el cargo seguramente no hubiese dado vuelta de la risa.
Hoy es concejal, ¿que hará? ¿a que dedicará sus horas? ¿está preparado? ¿sera justo? ¿trabajará para la ciudad? ¿tendrá un buen sueldo? ¿QUE HACE UN CONCEJAL?

Solo espero que no cambie, que sea trabajador y serio y que consiga que la ciudad que tanto quiero mejore, que falta le hace.