Déjenme que les cuente un secreto: los “sediciosos” que han llenado hoy las calles de Madrid, de Gijón, de Barcelona... son los mismos con los que va usted al cine, de paseo por el muro, se cruza en el supermercado o incluso puede ser que alguno sea el profesor o hasta el abuelo de su hijo... A estas alturas, quizás hasta usted sea uno de ellos.
Yo confieso, lo soy. Formo parte de ese grupo heterogéneo de jóvenes, parados, jubilados, personas de mediana edad, abuelos, familias con niños y tribus urbanas que han tomado las calles para pedir un futuro mejor, pero sobre todo para cambiar el presente.
A estas alturas ninguno de los dos grandes partidos políticos han reaccionado ante los cientos de miles de indignados. Debe de ser no les importa... Hagan o no oídos sordos, estamos sólo en el inicio de un camino largo, cuyo próximo gran hito será la celebración el próximo 15 de octubre de un referéndum popular que, en cuanto a participación, aspira ser tan masivo o más que las movilizaciones ciudadanas llevadas a cabo dentro y fuera de España desde el pasado 15M.
El sondeo popular constará de cinco grandes preguntas sobre los temas que preocupan a los integrantes del movimiento: reforma electoral, lucha contra la corrupción, separación de poderes y creación de mecanismos de control ciudadano. La quinta y última -¿quieres que la economía esté al servicio de las personas y no las personas al servicio de la economía? ¿Quieres que los responsables de la crisis paguen por ella?- se incorporó tras la reunión que representantes de las acampadas de toda España mantuvieron en Madrid durante el encuentro estatal del 5 de junio.
Plantear un referéndum supone un salto cualitativo en la protesta, en tanto que permitirá conocer cuántos ciudadanos respaldan en realidad al Movimiento 15M, cuántos “sediciosos” se cruza cada mañana de camino al trabajo.
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